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Plato del mes

Potaje de vigilia: garbanzos, bacalao y espinacas.

Foto: http://fitonutricion.wordpress.com

Una vez finalizados los carnavales, la Semana Santa es la siguiente cita del calendario donde la tradición y el fervor se combinan con la gastronomía típica de la cuaresma. Aquí, los dulces y los pescados, en especial el bacalao, se convierten en los auténticos protagonistas, relegando las carnes, embutidos y chacinas a un standby momentáneo. Es un tiempo en el que se puede degustar una de las mejores y más variadas mesas gastronómicas del país.

La tradición de no comer carne los viernes de cuaresma proviene de lo que se conoce como la “vigilia”.  A modo de penitencia, se ayuna o se hace vigilia durante toda la cuaresma y especialmente el Viernes Santo. Los platos elaborados con carne dan paso a rebozados y deliciosos guisos a base de pescado y en los que verduras y legumbres son los complementos ideales. El bacalao, los garbanzos y las espinacas son los ingredientes estrella de nuestro plato del mes: el tradicional potaje de vigilia.

Bien es cierto que aunque actualmente no se sigue estrictamente esta tradición religiosa, no hay hogar que no incluya en el menú algún potaje de vigilia, buñuelos, croquetas o tortillitas de bacalao, no en vano, el bacalao es el pescado más consumido durante la Semana Santa.

Imprescindibles también son las torrijas de leche o vino y los pestiños de masa fina y mucha miel gracias a su sencilla y económica elaboración y delicioso sabor.

La Semana Santa trae sin duda citas familiares en los que poder degustar de estos platos típicos y que no pierden con el paso de los años. La tradición no solamente se vive en las calles, también se vive en las mesas y ¡de qué manera!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.cocina.facilisimo.com / www.enciclopediadegastronomia.es

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